Las esculturas e instalaciones creadas por Nacho Arantegui muestran, en el Edificio Caja Rural de Aragón de Zaragoza, la especial sensibilidad del artista aragonés hacia el mundo vegetal.

Una muestra com​puesta por elementos naturales sometidos a tratamientos luminiscentes y fotoluminiscentes a través del aluminato de estroncio que sorprende y agita al visitante. La histórica sala zaragozana, con acceso gratuito por C/ Cuatro de Agosto, 4 -El Tubo-, cuenta con ocho cajas luminiscentes, cinco campañas, tres esculturas y un paisaje que da denominación a la exposición «El Bosque de Tragopogon», un espacio iluminado mediante lámparas de luz ultravioleta.

Tal y como indica el artista, «estas plantas vuelve la mirada hacia los ecosistemas naturales de nuestro entorno«. Durante la visita por las salas encontraremos plantas como cardos, romero o tragopogon. Junto a ellas, piedras preciosas o minerales que completan una espectacular propuesta y que se fusionan para formar imágenes llenas de profundidad y fantasía.

Nacho Arantegui se enmarca dentro del movimiento artístico Land Art o site-especific art. Su forma de llegar al público se caracteriza por ofrecer a la persona que visita la exposición una experiencia «viva» y vibrante.

El aragonés es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Castilla La Mancha, Cuenca. Beca SICUE-Séneca facultad BBA​A de la UB Barcelona, premio extraordinario fin de carrera 2006/07 y técnico superior en Artes Plásticas y Artes Aplicadas a la escultura por la Escuela de Artes de Zaragoza.

La inauguración realizada en la tarde del jueves 20 de abril contó con la actuación de Sandra Lanuza, creando un paisaje sonoro de ambiente. Posteriormente, los asistentes disfrutaron de la actuación de canto lírido de Pilar Marqués junto al violín de Teresa Martí. Por último, Gonzalo Catalinas, fue el encargado de amenizar la actuación mediante danza butoh.

La exposición se puede visitar de lunes a viernes, hasta el próximo 16 de junio, de 18:00 h a 20:00 h.